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lunes, 15 de octubre de 2012

Reducir el consumo de sal


Aunque se recomienda consumir cierta cantidad diaria de sodio para facilitar la digestión, permitir la transmisión de impulsos nerviosos, la actividad muscular y la adecuada absorción de potasio, es importante no excederse, ya que puede ser un factor de riesgo para dolencias como la hipertensión y retención de líquidos.



La principal fuente de sodio es la sal.  Sin embargo, la industria de alimentos ha ido añadiendo productos como conservantes, estabilizantes, emulgentes, espesantes, gelificantes, o como potenciadores del sabor o edulcorantes a alimentos que ya contienen sodio.

Esta situación ha hecho que hasta niños pequeños ya estén consumiendo más de las cantidades requeridas en plátanos, sodas, bebidas comerciales, sopas de paquete, nueces o manís tostados con sal, y productos embutidos enlatados, anchoas, cereales de desayuno, papas fritas, entre otros.

Es importante saber que el consumo de sal debe limitarse a sólo 1 cucharadita rasa al día.  Para cumplir con este objetivo, existen algunas tácticas o trucos que pueden emplearse como las siguientes:


  • No agregar sal al cocinar para controlar lo que se añadirá al momento de comer.
  • Usar condimentos naturales como ajo natural, cebolla, pimienta, ají para las carnes.
  • Preparar las ensaladas con zumo de limón o naranja para dar un toque diferente.
  • Usar especias como albahaca, eneldo, tomillo, etc., para dar sabor.
  • Evitar consumir alimentos enlatados y usarlos frescos y naturales
  • Prefiera alimentos que declaren ser reducidos en sodio.
  • Exigir que no le agreguen sal al comer en los restaurantes.
  • Eliminar aderezos como mayonesas, mostaza, ketchup y salsas de condimentar.
  • Elaborar sus alimentos al vapor para conservar mejor el contenido natural del sodio del alimento y así se no tendrá necesidad de añadir sal.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Menos es más


Aristóteles, advertía a sus conciudadanos, de que "la virtud está en el punto medio entre dos extremos viciosos". Muchos siglos más tarde, los epidemiólogos nutricionales reinventaron su aforismo y lo llamaron 'la curva en U', que nos viene a decir que en la relación entre el consumo de nutrientes o alimentos existe un término medio entre dos extremos malos: el uno por exceso y el otro por defecto.



Otra versión, quizá aragonesa, nos habla de 'la curva en J', que viene a decir prácticamente lo mismo pero con el mensaje de que más vale pecar por defecto que por exceso. En cualquier caso, la interpretación práctica de todo esto es que en nuestra alimentación (y en general en nuestra vida cotidiana) debemos huir, casi siempre, de los extremos ya que incluso en el caso de aquellos alimentos que son considerados protectores o esenciales, su consumo excesivo no añade salud sino que puede restarla.

Las investigaciones recientes nos lo demuestran de forma continua. Por ejemplo, un estudio diseñado para examinar el valor del selenio y la vitamina E, ambos poderosos antioxidantes biológicos, sobre la prevención del cáncer de próstata, produjo efectos opuestos a los esperados y deseados.

Más recientemente, un estudio publicado en los 'Archives of Internal Medicine', en casi cuarenta mil mujeres mayores de sesenta años y seguidas desde el año 1986 en el estado de Iowa (EEUU), vino a demostrar que el uso de suplementos de vitaminas y minerales estaba asociado -paradójicamente- con un aumento de la mortalidad y éste era especialmente manifiesto en el caso de los suplementos de hierro. En este estudio, sólo la suplementación de calcio parecía ser protectora.

Estudios más recientes han extendido la precaución también a ese estadio de la vida de la mujer durante el cual es obvio que necesita más nutrientes. El embarazo. Existen ya algunas recomendaciones a este respecto como es el caso de la suplementación de ácido fólico. Sin embargo, como han demostrado investigadores de la Universidad de Oregón (EEUU) en el 'Journal of Pediatrics', el yodo, cuyo consumo también se recomienda a las madres durante el embarazo y la lactancia, puede alcanzar un punto en el que induzca desórdenes del tiroides en los recién nacidos.

Aunque estas anomalías son una rareza, su aparición viene a sumar más evidencia al concepto de que el bastión de la salud para la población en general debe ser una dieta variada, consistente en lo posible de productos locales y frescos, que en la práctica deberían proporcionarnos la mayor parte de las necesidades vitamínicas.

Es cierto que, en gran parte de la población, el uso de suplementos puede dar cierto sentido de seguridad y por ello está aumentado en nuestra sociedad la creencia de que son seguros y saludables y pueden remplazar nuestra mala alimentación sin efectos negativos. Aunque lo más probable es que al nivel que se encuentran en los preparados multivitamínicos habituales, su consumo no induzca estados patológicos, lo que sí deberíamos evitar, a menos que sea recomendado por un profesional de la salud, son las megadosis de cualquier tipo de suplementos. Y esto incluye también aquellos tomados con el fin de aumentar el rendimiento deportivo (apropiada mención con las recientes Olimpiadas). Recordemos pues que, a pesar de los cantos de sirenas, a la larga, la virtud siempre está en el medio.


lunes, 25 de junio de 2012

Los Espárragos


Hoy en nuestro espacio de nutrición, os dejamos una noticia de abc.es que habla sobre todos los beneficios que nos pueden aportar los espárragos.


Los espárragos son las yemas tiernas de un arbusto llamado esparraguera. A esta misma familia pertenecen las cebollas y ajos, imprescindibles en las cocinas de cualquier casa. El origen de los espárragos se sitúa en regiones del mediterráneo oriental, hace más de 2000 años, siendo cultivados ya por los egipcios. Se conocen alrededor de 300 variedades pero solo son comestibles unas 20, de las cuales las más consumidas en España son los espárragos verdes, también llamados trigueros, y los blancos, considerados auténtico manjar y cuyo cultivo, algo más complicado que la variedad anterior, ha conseguido tener en Navarra, una denominación de origen para este producto.

Los trigueros deben su color verde a su contenido en clorofila y crecen sobre la tierra sin protección ni cobertura, totalmente expuestos a la luz solar. Aunque es muy frecuente pensar que los tallos finos son los brotes jóvenes y tiernos, los mejores son los tallos gruesos, con cabeza brillante y bien cerrada, su mayor calidad está asociada a un precio superior.

Los blancos son más caros que los verdes, en igualdad de calidad. La producción es menor y los costes más altos. Se cultivan en el campo cubiertos de tierra sin exposición a la luz del sol. En la actualidad, se están utilizando invernaderos de plástico negro, opaco a la luz solar, que permiten recolectar los frutos sin dañar los tallos en desarrollo, un problema que se presentaba con la recolección a ciegas en el cultivo al aire libre. Si a los espárragos blancos les da el sol, las yemas se ponen de color rosa, perdiendo sus características y calidad.

Ricos en ácido fólico
Hay una variedad que comenzó a cultivarse en Italia, con un contenido alto de antocianina, un pigmento los colorea de morado. No es muy frecuente verlos aunque se pueden comprar procedentes de Perú, desde septiembre a diciembre. Son tallos de un sorprendente color, con sabor suave y dulce por su mayor contenido en azúcares y menor cantidad de fibra que los trigueros.

Los espárragos son un alimento rico en vitaminas A, B, C, E, K y ácido fólico, cuyo aporte puede llegar a ser, del 65 por ciento de la ingesta diaria recomendada de folato, por ración de espárrago. Además contienen fibra dietética soluble y de arrastre o insoluble, resultando muy beneficiosos para el sistema intestinal y su flora por la presencia de carbohidratos no digeribles como la inulina, que favorece el mantenimiento de bifidobacterias y lactobacilos intestinales.

Son una buena fuente de minerales (potasio, fósforo, manganeso, calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc). Los bajos niveles de sodio y los altos de potasio, junto con determinados aminoácidos, confieren a los espárragos un gran poder diurético. Después de la ingestión de espárragos, la orina tiene un olor muy característico y penetrante como consecuencia de unos compuestos muy ricos en azufre, que forman parte de los aceites esenciales de los espárragos.

Diferencias en nutrientes
Comer espárragos frescos, congelados o en conserva, supone diferencias en el contenido de nutrientes. Las cantidades de fibra varían poco, pero el contenido en vitaminas y minerales sÍ es diferente, como consecuencia de los procesos de manipulación sufridos para su conservación.

Se deben consumir como máximo un par de días después su compra, para que no pierdan su frescura. Se conservan mejor en la nevera envueltos en un paño húmedo fuera de la luz o el calor. Deben ser tallos rectos, con puntas cerradas y su grosor dependerá de su cocinado posterior. Los verdes se deben tronchar con las manos, por donde rompen, mientras que los blancos que son más leñosos se deben pelar con un limpiador de verduras. Los más gruesos se pueden comer hervidos o al vapor, acompañados de una vinagreta, mayonesa o simplemente con aceite de oliva virgen. Los más finos se pueden preparar en tortilla, a la plancha, con pasta y especias, salteados con gambas, setas, huevos, etc.

Diuréticos
Por todas las propiedades nutritivas que hemos enumerado, los espárragos constituyen un alimento beneficioso para la salud, en términos generales: son diuréticos, aportan ventajas para la flora intestinal, su alto contenido en folatos, que junto con las vitaminas del grupo B supone una cierta protección durante los embarazos.

Hay situaciones en que la ingesta de este alimento debe ser restringida y controlada, en especial en aquellos casos en los que los niveles de ácido úrico están aumentados en mayor o menor medida. La hiperuricemia ocasiona depósitos de ácido úrico en distintas zonas del organismo, es la conocida «gota» y para combatirla debe de haber una reducción de alimentos de la dieta que aumenten la acidificación de la orina, como es el caso de los espárragos. La pauta de consumo debe marcarla el especialista.