Mostrando entradas con la etiqueta obesidad infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta obesidad infantil. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de enero de 2013

Italia pretende gravar las bebidas gaseosas para favorecer los hábitos saludables


'¿Con gas o sin gas?' Es la pregunta que casi siempre hace un camarero en Italia cuando se le pide una botella de agua, en un país donde es habitual beber ese agua burbujeante y con saber ligeramente amargo. El Gobierno italiano pretende imponer una tasa a las bebidas gaseosas, incluida el agua con gas, además de aquellos líquidos azucarados, edulcorados y con alcohol. ¿Qué tienen las burbujas para ser incluidas en la lista de malos hábitos alimentarios a gravar?



Felipe Casanueva, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, considera que no hay ninguna justificación sanitaria para subir los impuestos a las bebidas carbonatadas sin azúcar ni edulcorantes. La literatura médica dice que incluso el anhídrido carbónico favorece la secreción de jugos gástricos, lo que facilita la digestión. Por este motivo, el agua con gas que el equipo de Monti planea gravar se recomienda en las digestiones pesadas.

El anhídrido carbónico es el aditivo que permite que las bebidas tengan burbujas. En algunas bebidas alcohólicas, como la cerveza o la sidra, surge como consecuencia de la fermentación natural. En otras, como el vino de aguja, como es el caso del lambrusco italiano, se añade. Este gas hace que la bebida sea más ácida. La Sociedad Española de Patología Digestiva (SEDP), presentó un estudio en junio de 2010 que concluye que no existe evidencia científica que asocie directamente el consumo de bebidas carbonatadas y un mayor riesgo de afecciones gastrointestinales. Los autores señalan que algunas recomendaciones para evitar las bebidas con gas están basadas en argumentos no están contrastados y, por tanto, “deberían ser reevaluadas”.

Las bebidas carbonatadas nacieron a finales del siglo XVIII en Inglaterra. Las primeras se elaboraban en las farmacias y servían para tratar pequeñas afecciones y malestares estomacales. El anhídrido carbónico es un gas inocuo y sin calorías que actúa como conservante en las bebidas, proporciona efervescencia, intensifica el sabor y da acidez a la bebida. Por esto último, tiene detractores. Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, afirma que algunas personas acusan acidez estomacal tras la ingesta. El motivo es que hace que el estómago segregue más ácido gástrico, mismo efecto por el que favorece las digestiones de comidas copiosas. Esta característica también podría desgastar el esmalte de los dientes, aunque la acidez del gas sería mucho menor que el de un zumo de naranja.

Apenas existe acuerdo en que las burbujas producen más ácido gástrico, lo que a unos usan para favorecer la digestión de las comidas copiosas, y que para otros provoca un ardor de estómago –o acidez- incómoda. También hay consenso en que producen una falsa sensación estar lleno cuando se come, de falsa saciedad, por lo que no es recomendable para los niños que coman poco. De hecho, las bebidas gaseosas están clásicamente contraindicadas para pacientes que sufren colon irritable, un síndrome gastrointestinal que convierte a quien lo padece en un asiduo del baño.

En todo caso, el Gobierno italiano parece decidido a gravar la burbuja del refresco “para fomentar los hábitos alimentarios”, junto con el alcohol y las bebidas azucaradas y edulcoradas.

viernes, 16 de marzo de 2012

La mejor alimentación infantil para prevenir la obesidad


Durante mucho tiempo se ha debatido cuál es la mejor forma de introducir a los niños en los alimentos sólidos después de que dejan el período de amamantamiento. Los estudios hasta ahora se habían centrado en cuál es el mejor momento para dejar de amamantar y no cuál es la mejor forma de introducirlos a la alimentación. Ahora una nueva investigación revela que lo mejor es ofrecer a los bebés una selección variada de porciones pequeñas de alimentos sólidos -como bocadillos- y dejar que ellos elijan sus favoritos.

Esta libertad de elección, afirman los investigadores de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, no sólo tendrá un impacto positivo en la formación de hábitos sanos de nutrición, sino además protegerá al niño de una futura obesidad o sobrepeso.

as recomendaciones de los expertos sanitarios afirman que la mejor alimentación en los primeros meses de vida es la leche materna y el consejo para las madres es que amamanten a sus bebés durante seis meses. Pasado este período la forma tradicional de introducir a los infantes a la alimentación es darles purés o papillas variadas que la madre selecciona.

Pero el nuevo estudio, publicado en BMJ Open (Revista Médica Británica), encontró que es mejor dejar que sean los bebés los que elijan sus propios alimentos. Esta forma de introducir la alimentación sólida puede ayudar a mantener un peso sano y proteger contra la obesidad más tarde en la vida, agregan.


Selecciones sanas

El estudio siguió a 155 niños de entre 20 meses y 6,5 años, cuyos padres completaron cuestionarios detallados sobre los hábitos alimenticios y preferencias de sus niños.

Entre los infantes, a 92 se les permitió alimentarse solos (con las manos) con bocadillos de alimentos variados y 63 fueron alimentados por sus padres con papillas a cucharadas. Todos los niños recibieron durante el período de estudio alimentos de todos los grupos: carbohidratos, frutas y verduras, proteínas y productos integrales.

Los científicos sólo encontraron diferencias "significativas" en uno de los grupos alimenticios incluidos en el sondeo. Los resultados mostraron que los niños que se alimentaron solos solían comer más carbohidratos que los niños alimentados con papillas. Los carbohidratos eran los alimentos favoritos de estos niños. Sin embargo, entre los niños alimentados con papillas, los alimentos favoritos eran los dulces.

"Se observó esta preferencia a pesar del hecho de que junto con los alimentos dulces, los niños alimentados con papillas recibieron más a menudo carbohidratos, frutas y vegetales, proteínas y alimentos integrales que los niños que se alimentaron con bocadillos" afirman los autores.

Al final del estudio se encontró que más niños alimentados con papillas tenían sobrepeso o eran obesos que los niños que comían bocadillos solos, e incluso, cuando se tomaron en cuenta factores como los socioeconómicos, o el peso al nacer y el peso de los padres, siguieron observándose los mismos resultados.

Tal como señala la doctora Ellen Townsend, quien dirigió el estudio, "nuestros resultados sugieren que los infantes que se destetan con un enfoque de alimentarse solos con sus propias elecciones aprenden a regular su consumo de alimentos en una forma que conduce a un menor IMC (índice de masa corporal) y a una preferencia por los alimentos sanos, como carbohidratos".

"Esto tiene implicaciones en el combate del bien documentado incremento de obesidad en las sociedades contemporáneas", agrega.

Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/02/120206_nutricion_bebes_obesidad_men.shtml

viernes, 17 de febrero de 2012

Obesidad infantil


Según investigaciones recientes, el crecimiento de la obesidad infantil en nuestro país es espectacular y altamente preocupante. Ha pasado en los últimos 15 años del 5% al 16% y este dato sólo es superado en la UE por Gran Bretaña.

Recordamos que la obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal y que normalmente se da cuando el peso corporal del niño supera el 20% del peso ideal según edad, talla y sexo.

Para muchas familias el tener un hijo gordito y lleno de pliegues constituye un orgullo y lo interpretan como una señal de que el niño está fuerte y lleno de salud, pero nada mas lejos de la realidad, los expertos en nutrición infantil opinan que lo importante no es que el niño esté gordo o delgado sino que esté sano y hay que recordar que en la última Jornada Nacional sobre Obesidad y Factores de Riesgo Cardiovascular, realizada en Madrid, se catalogó la obesidad infantil como una enfermedad emergente.

Hay que pensar que este problema en la población infantil de hoy puede acarrear graves consecuencias en el futuro, ya que la siguiente generación podría tener una esperanza de vida menor que la actual. Hay estudios que indican que la obesidad puede acortarla en 13 años.

El problema viene producido fundamentalmente por dos factores que son los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo. Sustituyendo el consumo de frutas y verduras, de legumbres y de pescado, por golosinas y bollería industrial y la actividad física por la televisión, el ordenador y los video juegos.

De todas formas la solución es fácil ya que dado que casi todos estos factores determinantes están relacionados con el estilo de vida (sin contar algunos casos producidos por factores patológicos o genéticos) sólo es necesario provocar un cambio de hábitos, en nuestros hijos, fomentando la buena alimentación y la práctica de actividad física para remediar y prevenir este problema. Obviamente el ejemplo de los padres es fundamental a la hora de provocar este cambio.

Es necesario hacerles ver que el juego y el deporte es algo divertido y que nos hacer sentirnos bien y llenos de energía. Si al principio les cuesta se pueden proponer actividades o juegos para realizar con ellos, tan sencillas como salir a montar en bicicleta juntos o a caminar por el monte...también los deportes de equipo pueden ser un buen argumento ya que interactúan con chicos de su misma edad y no sólo mejoran su estad de salud física sino que a la vez mejoran su salud social, otro factor que con el exceso de TV y ordenador tampoco se ve demasiado favorecido.


Carlos Bernardos, Director Técnico IHSC