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viernes, 13 de enero de 2012

¿Problemas con la alimentación de los más pequeños?

Esta inquietud, compartida por tantas familias, responde en la mayoría de los casos a una preocupación exagerada de los padres y las madres. Los cambios que vive el niño en su corta vida influyen de manera determinante en su conducta, y estos se reflejan también en su comportamiento con la comida. El cambio que experimenta el menor cuando pasa de tomar el pecho o de tomar el biberón a comer sólido, el inicio de la guardería, quedarse a comer en el comedor, la vuelta al colegio después de las largas vacaciones, el nacimiento de un hermanito... Son situaciones que alteran a los niños y que de forma natural manifiestan también con la comida. En muchos casos, el problema de que un niño sano sienta cierta inapetencia o no coma lo suficiente responde a las malas costumbres de los padres o de los cuidadores de su alimentación, ya que pretenden que los niños coman cantidades de comida equivalentes a las de un adulto.

¿De verdad que el niño no come?

La diferencia entre un niño que realmente no come y un niño que parece que no come, es que el primero pierde peso, y el segundo no. No obstante, ante la duda y la preocupación, el pediatra ha de descartar cualquier enfermedad mediante una revisión exhaustiva. A continuación, se enumeran las soluciones a la situaciones más comunes y que más preocupan a los padres:

Come en el colegio pero no en casa (o poco y con mucho esfuerzo). Aparte del vínculo emocional y el interés por ser el centro de atención que tiene el niño en casa con respecto al comedor escolar, seguro que hay algo más que diferencia estos ambientes. En el comedor del colegio los niños de la misma edad comen todos juntos y sin distracciones; no hay tele, no hay juguetes. La hora de la comida se dedica a lo que es: el momento de comer. Después de comer, se juega, pero no mientras se come. Tampoco hay opción de elegir otro plato si el que se ha servido no gusta o no apetece: se deja un tiempo concreto para que el niño coma (solo o con apoyo) el plato que toca en el menú día. Pasado ese tiempo, haya comido más o menos, deberá comer el segundo plato. En el comedor escolar tampoco hay posibilidad de comer el postre que más le gusta. En casa, sin embargo, es más fácil que los niños consigan sus caprichos porque padres, tíos y abuelos ceden a sus insistentes (e incluso molestas) peticiones. La clave está en analizar las distintas situaciones que se dan en ambos ambientes, copiar lo que funciona en el colegio para llevarlo a la práctica en casa, ser perseverantes, no ceder ni conceder caprichos y tener la confianza de que los cambios van a funcionar.

Come en casa pero no en el colegio. Distinta situación, pero mismo consejo; analizar las situaciones que funcionan en casa y valorar la posibilidad de repetirlas en el colegio. Aunque esta práctica no siempre es posible, ya que el comedor se rige por unas normas determinadas. En este caso, una buena idea es concederle al niño una mayor libertad e independencia a la hora de hacer las cosas. Se debe admitir, sin reproches, que el niño se manche la ropa o las mangas si come solo. No pasa nada, la ropa se lava, aunque se le debe educar en que sea cuidadoso mientras come.

Apenas come en ningún sitio. Si el niño está sano, pero es inapetente, el problema de su comportamiento negativo puede ser consecuencia de que la relación entre los padres y la alimentación sea mala.

Come siempre bien, en casa, en el colegio... El consejo no es otro que seguir como hasta ahora y no preocuparse de si el niño come menos durante uno o dos días, o en determinados momentos (merienda, cena...). Los niños, igual que los adultos, no tienen el mismo apetito todos los días. ¡Permitámosle que no siempre coma igual de bien! No vayamos a cometer el error de obligarle a comer cuando realmente no quiere.

¿Por qué no quieren comer muchos niños?

En muchas ocasiones, el problema de la conducta negativa de los niños lo tienen los padres por ser muy insistentes, ofrecer comida a cualquier hora, obsesionarse con que se lo coma todo, servir una cantidad exagerada de comida para su edad, o ceder a sus caprichos y darles lo que más les gusta siempre ante la mínima protesta... .

Los pediatras subrayan que la única esperanza de cambio cuando un niño se aferra a no comer está en que cambien los padres. Un niño que no come tiene que perder mucho peso para que haya un riesgo real de enfermedad. Si el niño está sano, tiene vitalidad, duerme, juega y ríe, aunque parezca que come poco, está comiendo lo que su cuerpo le pide.


Fuente: www.revista.consumer.es

viernes, 30 de diciembre de 2011

Entrenamiento y embarazo

A pesar de los temores que genera a la madre hoy sabemos que las mujeres embarazadas pueden y deben hacer ejercicio, incluso conocemos casos de mujeres deportistas que se han mantenido en competición durante parte del embarazo y obviamente entrenando activamente. El ejercicio físico es recomendado por los especialistas, si bien aquellos factores que puedan poner en peligro al bebé o a la madre deben ser eliminados del programa de entrenamiento y sustituidos por otros mas adecuados para las mujeres en ese estado.

Las mujeres que realizan deporte o actividad física de manera habitual, están en condiciones para continuar sus programas de entrenamiento, eso sí, con las adaptaciones adecuadas.

Las mujeres sedentarias, al no tener experiencia previa en entrenamientos y al no encontrarse en un buen nivel de condición física deberán comenzar de manera progresiva y con ejercicios y tareas de baja intensidad, como caminar y nadar (si se tiene un buen dominio de la técnica) También las clases de Pilates, Fitball y Aqua pueden ser muy útiles.

El ejercicio físico mejora la condición cardiovascular y muscular, mejora la tensión arterial, disminuye los problemas digestivos y sobre todo evita el sobrepeso.

También es una ayuda para el parto, ya que los músculos trabajados y fortalecidos empujan con mayor eficacia, en parte también por el mayor control adquirido sobre ellos.

Los ejercicios de fortalecimiento muscular, de movilidad articular y de flexibilidad de toda la zona media son de vital importancia no solo durante el parto sino también durante el embarazo ya que el peso extra durante el embarazo, es soportado por los músculos abdominales y paravertebrales. Ayuda a mejorar la postura y aliviar molestias como tensión en la espalda y calambres en las piernas.

ALGUNOS CONSEJOS PRACTICOS

  • Consultar al médico por si hubiera alguna contraindicación.
  • Ponerse en manos de un especialista que diseñe el programa de trabajo.
  • Realizar los ejercicios de forma relajada y en posiciones que no generen un esfuerzo. Evitar los movimientos bruscos y de alto impacto.
  • No hacer ejercicios intensos durante mas de 15 min.
  • Ejercitarse regularmente.
  • Respetar estrictamente las partes del entrenamiento: calentamiento, parte principal y vuelta a la calma.
  • En la parte principal mantener la frecuencia cardíaca de trabajo sin sobrepasar el 70% de la frecuencia cardíaca máxima (220-edad).
  • Cuidad la alimentación ingiriendo las suficientes calorías como para aportar energía para el ejercicio.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.

Fuente: Carlos Bernardos, Director Técnico, Ingesport Health and Spa Consulting

viernes, 16 de diciembre de 2011

Matronatación: una forma de estimulación acuática para tu bebé

La matronatación es una actividad que busca la estimulación acuática del bebé por medio de una serie de juegos que le permiten aprender a flotar y moverse por el agua con la ayuda de sus padres (los cuales, juegan un papel fundamental en el desarrollo de esta actividad). Y es que este es el primer deporte que se puede empezar a practicar (a partir de los 6 meses), incluso antes de que los bebés aprendan a andar o a gatear.

Las clases duran 30 minutos y se busca favorecer el contacto del bebe con el medio acuático, estimular a este y favorecer el vínculo entre los padres con el pequeño:

  • Estimula al bebe con las sensaciones propias del medio en ojos, vías respiratorias, miembros...etc.
  • El agua es un medio que permite al niño desarrollar su capacidad y deseo de movimiento.
  • Mejora de la calidad de relación con sus padres y compañeros para su desarrollo afectivo y global. Esta calidad de relación encontrará otra dimensión en este medio creando una atmósfera de juego y afecto.
  • Refuerzo del desarrollo psicomotor: El agua es un elemento óptimo que ampliará su repertorio de conductas motrices.
  • El agua estimula la capacidad observadora y de juego del bebé, lo que repercutirá positivamente en otros aprendizajes futuros y fomentará su creatividad.

Y los objetivos que se logran con esta actividad son:

  • El control de la respiración a través de las inmersiones.
  • Propuestas posturales: Ventral (boca abajo) y dorsal (boca arriba).
  • Manipulación de objetos dentro del medio acuático.
  • Se busca conseguir una flotación dorsal autónoma.
  • Conseguir a través del equilibrio con brazos y piernas, que el bebé permanezca solo o con una pequeña ayuda.
  • Desplazamientos dorsales y ventrales, estimulando el movimiento alternativo de brazos y piernas.

Tu bebé va a descubrir en el agua un mundo al totalmente nuevo, descubrirás que todos disfrutaréis de la experiencia mientras favoreces su desarrollo.


Fuente: Dpto. Técnico de Ingesport Health and Spa Consulting.